Si miras una barra de ChocoChimy de cerca, probablemente notes algo: aquí no vas a encontrar los cuadritos perfectos de siempre.
Nuestra barra de chocolate mexicano artesanal está formada por piezas y relieves irregulares, con diferentes tamaños y alturas. Y no, no fue un accidente.
Detrás de su forma hay una referencia muy mexa: La Gran Pirámide de Tabasco, ubicada en la zona arqueológica de Moral-Reforma, en Balancán.
Porque si el cacao de ChocoChimy tiene sus raíces en Tabasco, queríamos que la forma de nuestro chocolate también contara algo sobre ese lugar.
Chocolate mexicano artesanal que rompe con los cuadritos
Durante años nos acostumbramos a pensar que una barra de chocolate tenía que ser perfectamente rectangular y estar dividida en cuadritos exactamente iguales.
Nosotros quisimos hacer algo diferente.
La forma de ChocoChimy rompe con esa cuadrícula tradicional para crear una barra con volúmenes, relieves y piezas irregulares que se sienten distintas incluso antes de probarla.
Cada sección forma parte de una composición mayor. Algunas piezas son más grandes, otras más pequeñas y, juntas, construyen una superficie que recuerda a una estructura escalonada.
La razón está unos kilómetros —y muchos siglos— atrás.
Cacao de Tabasco: el origen también inspira
Tabasco forma parte del origen de ChocoChimy.
Es también uno de los territorios históricamente más vinculados con el cacao en México. En La Chontalpa, el cultivo del cacao y la elaboración artesanal de chocolate tienen una profunda importancia cultural, alimentaria y económica.
Investigaciones realizadas en la región han documentado cómo el cacao y el chocolate forman parte de conocimientos y prácticas que han pasado de generación en generación dentro de las comunidades tabasqueñas.
Por eso, cuando llegó el momento de diseñar nuestra barra, no queríamos que su identidad mexicana se quedara solamente en la etiqueta.
Buscamos una referencia que conectara el chocolate con el territorio del que también nace nuestro cacao de Tabasco.
Y la encontramos en La Gran Pirámide.
Gran Pirámide de Tabasco: la inspiración detrás de ChocoChimy
La Gran Pirámide de Tabasco forma parte de Moral-Reforma, una antigua ciudad maya localizada en el actual municipio de Balancán, Tabasco.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Antropología e Historia, Moral-Reforma tuvo una ocupación que se extendió aproximadamente desde el 300 a. C. hasta el 1000 d. C. Con el paso del tiempo se convirtió en un importante centro regional relacionado con las rutas de comunicación e intercambio del río San Pedro Mártir.
Su arquitectura es uno de sus rasgos más reconocibles.
El sitio conserva numerosos edificios prehispánicos organizados alrededor de grandes plazas y destaca por sus estructuras piramidales, escalinatas y volúmenes escalonados.
Puedes conocer más sobre el contexto histórico y arqueológico del lugar en la página oficial del INAH sobre la Zona Arqueológica de Moral-Reforma:
Zona Arqueológica de Moral-Reforma — INAH
Fue justamente esa arquitectura la que nos dio el punto de partida.
¿Qué pasaría si esa geometría pudiera reinterpretarse en chocolate?
De la Gran Pirámide de Tabasco al chocolate
No queríamos hacer una reproducción literal de una pirámide.
La idea era tomar algunos de sus elementos visuales —los desniveles, los bloques, las alturas y la sensación de una estructura construida por diferentes volúmenes— y reinterpretarlos en una barra contemporánea.
Así comenzaron a aparecer las formas irregulares de ChocoChimy.
En lugar de una superficie plana dividida en una cuadrícula, nuestra barra se convierte en una composición de piezas que parecen formar pequeños bloques.
Cada una funciona por separado, pero juntas construyen una figura mucho más grande.
La Gran Pirámide de Tabasco se convirtió así en el punto de partida visual para desarrollar una barra capaz de contar algo sobre el origen de ChocoChimy incluso antes de leer su historia.
Una referencia a Tabasco convertida en chocolate.
Una barra de chocolate artesanal con identidad propia
Las irregularidades de la barra no están ahí únicamente para verse bonitas.
Son parte de su identidad.
Queríamos que reconocer una barra de chocolate artesanal de ChocoChimy fuera posible incluso antes de ver el empaque: por sus relieves, por su silueta y por esa forma que rompe con lo que normalmente esperamos encontrar en una barra.
Porque cuando desarrollamos ChocoChimy entendimos que crear un chocolate mexicano artesanal podía significar mucho más que utilizar ingredientes mexicanos.
También podía significar mirar nuestro territorio, nuestra historia y nuestros referentes para crear algo nuevo a partir de ellos.
Ahí es donde el diseño y el origen se encuentran.
Chocolate mexicano, mexa hasta en la forma
Tabasco está presente en ChocoChimy de muchas maneras.
Está en el cacao.
Está en las historias de las comunidades que lo cultivan.
Y también está en la forma de nuestra barra.
La Gran Pirámide de Tabasco nos dio el punto de partida para diseñar un chocolate que no tenía por qué parecerse a todos los demás.
Un chocolate mexicano que lleva su identidad más allá del empaque y la convierte en forma, relieve y diseño.
Porque ser mexa no tenía que quedarse solamente en la etiqueta.
También podía convertirse en chocolate.